La vida está llena de momentos mágicos e inesperados y uno de esos momentos que marcan un antes y un después en la vida fue cuando descubrí que estaba embarazada. Btw: acá les voy a echar el chisme completo, por lo que siéntense a leer con tiempo disponible…
Bueno, tuve la suerte que mis síntomas no fueron tan fuertes y si no hubiera sido por algunas cositas, tal vez no me hubiera hecho la prueba de embarazo ni me hubiera percatado hasta quien sabe cuando.
Ya les había contado de los recientes cambios en mi vida, desde el compromiso, la mudanza, la boda por el civil el 29 de julio, etc. Con tantos cambios en mi vida pasando en ese momento, sentía muchas ganas de dormir (cosa que es, mas o menos, rara en mi), puesto que suelo ser sumamente mañanera y durante el día no suelo tomarme siestas. Esta fue mi primera señal.
(Omitamos el hecho de la menstruación, ya que los últimos meses había estado teniendo desajustes y mi ciclo era irregular).
Recuerdo que le comenté a mi mamá que sentía que me estaba dando mucho sueño y pasaba mas tiempo del normal durmiendo. Mi mamá me recomendó que fuera al médico ya que pensó podría ser deficit de alguna vitamina y que a lo mejor me podían mandar exámenes para saber de que vitamina estaba bajita y bueno, yo lo atribuía a un bajón emocional por los cambios recientes (lo cual no es tan raro, dado mi historial).
Después de un par de días decidí ir a la farmacia (saltándome la parte de ir al doctor, sorry, no lo hagan) y compré vitaminas de Complejo B con Ácido Fólico y Vitamina C, la cual decía que “ayudaban a convertir la comida en energía”. Esto fue un 4 de septiembre.
Bueno, haciendo el cuento corto, comencé a tomarlas y sentí que la falta de energía y el sueño comenzaron a mejorar. Luego, con el paso de las semanas, comencé a sentir un poco de aversión por ciertas comidas, al azar, nada especifico pero esta fue mi segunda señal. También recuerdo que una vez iba manejando por una rotonda muy cerca de casa (en pleno tranque) y por alguna razón me sentí mareada y con nauseas. Para darles contexto de esto último, cuando son viajes muy largos y con muchas curvas o giros es cierto que tiendo a marearme un poco pero haciendo mi ruta usual de camino a casa jamás me había ocurrido, por lo que esta fue mi tercera señal.
Todo esto me comenzó a parecer bastante raro, por lo que comencé a prestarle más atención a los síntomas y me percaté que estaba comiendo más de lo normal, por lo que esta fue mi cuarta señal.
Bueno, un día dije, voy a comprar un test de embarazo, solo para descartar. Recuerdo perfectamente que lo compré el 26 de septiembre (martes) y me dije: si la menstruación no me baja, me hago el test el viernes. A todo esto, el viernes era 29 de septiembre cumplíamos 2 meses de casados (8 semanas)… Llegó el viernes 29, me levanté como usual, ese día debía ir a la oficina presencialmente, y justo con la primera orina de la mañana me hice el test. El mismo salió positivo. Por lo que yo todavía en shock e incrédula, recogí todas las evidencias de que me lo había hecho (según yo) y me metí a bañar rápido. Ese día, en lugar de irme directo a la oficina, me fui a la clínica más cercana y me practiqué una prueba de embarazo en sangre.
De camino para el trabajo, en plena hora pico, y tarde, recibo un mensaje de Jean con una foto temporal de él agarrando la cajita de la prueba y preguntándome como había salido (resultó que olvidé recoger lo mas importante, la caja). A lo que no pude mentirle y me tocó decirle si le podía hacer una videollamada.
En lo que le hice la videollamada, le conté lo que había pasado y que iba tarde a la oficina por que decidí ir a la clínica para hacerme un examen de sangre para confirmarlo y que por eso no le había querido decir nada aún…
Voy a omitir el resto de lo que sucedió en la videollamada por ser reacciones muy personales, las risas, los gritos de alegría, el llanto (por mi) y todo lo demás.
Ya para las 10:30 a.m. tenía la confirmación de la prueba en sangre de que había salido positivo a embarazo. Según mis cálculos, desde mi última menstruación podía tener 6 semanas y 3 días por lo que tan pronto pude, concreté una cita para confirmar con mi ginecóloga para el lunes de la siguiente semana donde resultó que tenía una semana menos (5 semanas y 3 días).
Al regresar a casa después de un día de trabajo largo y cansado por tantas emociones, Jean Carlos me recibió y salimos a cenar fuera para celebrar las recientes noticias.
No les voy a mentir, en este punto estaba ATERRORIZADA pero Jean Carlos se veía sumamente relajado y eso me ayudó a eventualmente comenzar a aceptar el giro que nuestras vidas y nuestra relación estaba comenzando a dar. ¡Felices 2 meses de aniversario!
El resto ya se los iré contando cuando haya tiempo.
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